Las simples hojas del otoño
me hacen recordar una canción…
Cuando caen al suelo silenciosas…
como aquella y tuya lejana voz...
Que entre mis dedos se enredaron una tarde,
De esas tardes donde la magia fue creada para dos...
En aquella y lejana voz tan dulce,
bebí de un sorbo tu corazón
Y me dejaste herida de muerte
con el rejón de tus letras de amor...
Allí en aquella hermosa tarde…
sentí lo que verdadera mente es pasión…
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